CITAS Y AFORISMOS
"Es una experiencia verdaderamente fascinante, te olvidas de todo, de todas las preocupaciones, de todos los problemas, toda tu atención se centra en no caerte, es un deporte en el que interviene todo el cuerpo. Produce una enorme sensación de libertad sentirse tan cerca de las rocas, de la naturaleza, de las montañas, cuando alcanzas la cima sientes tal felicidad que quieres volver a experimentar esa sensación lo más a menudo posible".
Leni Riefenstahl

miércoles, 1 de febrero de 2012

- PENSAMIENTO RADICAL (Guerreros de la roca)

PENSAMIENTO RADICAL (Guerreros de la roca)
Por Arno Ilgner


Un deporte como la escalada evoluciona gracias a los que tienen un pensamiento de positibidad. Normalmente, el nivel va subiendo lentamente, al ir añadiendo pequeños logros a lo que ya ha sido alcanzado. Nos subimos a los hombros de lo que otros han demostrado que era posible. Muy de vez en cuando, sin embargo, aparece un John Gill o un Reinhold Messner y cambia radicalmente nuestro concepto de lo posible.
En los años sesenta, John Gill resolvió problemas de búlder que estaban muy por encima del nivel de dificultad del momento. Poco después de empezar a escalar, Gill se dió cuenta de que sus preferencias eran diferentes de las de la mayoría de los escaladores de su alrededor. A él no le interesaban las montañas del Himalaya o las parades de Yosemite, y pensaba que no tenían ninguna relación con lo que a él le hacía disfrutar, que era hacer movimientos muy difíciles en rocas pequeñas. Gill escogió una actividad que se consideraba un entrenamiento, un simple complemento de la verdadera escalada con cuerda, aplicó su atención en ella y la convirtió en una actividad meritoria en sí misma.

Reinhold Messner aportó toda una visión diferente de la escalada a las grandes montañas del mundo. La escalada en el Himalaya se había convertido en un complicado ejercicio de logísticas y tácticas con unas ascensiones que a veces requerían meses. Messner, sin embargo, prefirió la libertad del estilo de escalada que se utilizaba en sus Alpes nativos. Para realizar la primera escalada en estilo alpino a un ochomil, Messner simplemente aplicó la confianza suficiente y la buena forma física para hacer que su estilo de escalada favorito funcionara en una escalada mucho mayor. Messner se dio cuenta de que muchas ideas extendidas de la escalada no se sostenían con una evidencia satisfactoria. Cuando Messner y su compañero Peter Habeler anunciaron su intención de escalar el Everest sin oxígeno, los expertos calificaron la hazaña de imposible, diciendo que la privación de oxígeno podría dañar gravemente el cerebro. La pareja demostró lo contrario. Hoy en día, muchos montañeros han escalado el Everest sin oxígeno.
Gill y Messner elevaron el nivel mundial, pero la lección importante no se saca de comparar sus hazañas con las de los demás. Sus avances fueron posibles gracias a un pensamiento innovador y creativo, a una liberación de las ataduras de lo que se les había dicho. Cuando pesamos de forma innovadora, fomentamos la creatividad. Lo que nuestro antiguo yo consideraba imposible, el nuevo puede declararlo posible. Vemos nuevas opciones, potenciales y posibilidades. Al igual que no se puede elevar el nivel con una mentalidad de «así es como siempre se ha hecho». Puede que nunca elevemos la dificultad del búlder mundial ni nos echemos una carrera hacia la cumbre de los gigantes del Himalaya, pero podemos experimentar nuestras propias revelaciones de lo que es posible si estamos dispuestos a pensar de forma innovadora.
El pensamiento de imposibilidad se basa en opiniones estrictas y se centra en las capacidades negativas. El pensamiento de posibilidad se basa en las elecciones y se centra en las capacidades positivas. Es importante ver la posibilidad dentro de ti mismo, para creer que tienes el potencial de afrontar grandes retos. Tus hábitos constituyen muros imaginarios, pero fuera de esos muros hay un espacio para creer. Es fácil caer en un pensamiento de imposibilidad. Este pensamiento reduce nuestro mundo, por lo que puede hacer que nos sintamos seguros. Pero la seguridad debería ser nuestro campamento base, no el escenario en el que representamos la aventura de nuestras vidas. Obsérvate a ti mismo, mantente alerta ante el pensamiento anquilosado, céntrate en el aprendidaje y te sorprenderás a ti mismo con lo que es posible.
Piensa en posibilidades, no en las pequeñas, sino en las grandes. Date un espacio para creer. Hoy eres más capaz que el año pasado, y el año que viene lo serás más que hoy. Confía en ese potencial futuro. Sé innovador. Un guerrero es un jefe, no un seguidor. Recuerda, además, que es responsabilidad de cada uno asumir la cantidad de riesgo adecuada. Cada individuo ha de encontrar esa delgada línea entre la vida y la muerte, la no lesión y la lesión. Se trata de un proceso continuo. Te adentras más y más en las posibilidades y en lo desconocido, y regresas con más poder personal para volver a arriesgarte otro día.

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